Razones de peso para actualizarse y promover la lactancia materna

La leche materna es gratuita, saludable y protege contra las infecciones. Es muy raro que una mujer no este físicamente apta para amamantar.

La lactancia materna reduce el riesgo de enfermedad en todos los países. Aún en los paìses más desarrollados, un bebé alimentado con biberón, tendrá 10 veces más posibilidades de sufrir enfermedades gastro-intestinales que uno amamantado.

La lactancia materna reduce considerablemente el riesgo de padecer obesidad y diabetes a lo largo de la vida. Estos dos problemas de salud pública son la primera causa de preocupación en México, por el incremento de las tasas de sobrepeso y obesidad en todas las edades y las consecuencias que estos traen consigo. 

Donde el agua no es potable, UNICEF dice que los bebés están 25 veces más propensos a morir si utilizan el biberón.
Los bebés amamantados no necesitan otro alimento ni bebida diferente a la leche materna, hasta los 6 meses de vida. Tienen menos riesgo de contraer diabetes, neumonía, infecciones de oído y algunos cánceres. Los estudios demuestran que las madres que amamantan también tendrán menos riesgos de cáncer de ovarios y de seno y que sus bebés son menos propensos a morir de muerte súbita.

Todos sabemos hoy en día que la leche materna es la mejor opción para alimentar a los bebes durante la etapa de la lactancia. Ningún otro líquido o alimento puede satisfacer de manera óptima, durante los primeros seis meses de vida de los pequeños, sus necesidades alimenticias, afectivas, de protección contra las enfermedades y de estimulación para el desarrollo intelectual. Después de los 6 meses cuando los requerimientos nutricionales aumentan y los niños necesitan complementar la leche materna con alimentos saludables y accesibles, la leche humana sigue siendo la mejor opción láctea de su dieta, desde el punto de vista de protección contra muchas enfermedades, nutricional y económico; hasta los 2 años o más, permitiendo además el fortalecimiento del vínculo madre e hijo que tan estrechamente los ha unido durante la primera etapa.

Las madres tienen que enfrentarse a muchos retos para lograr que su práctica de lactancia sea exitosa:

La ignorancia popular, la gente ha perdido la sabiduría del arte femenino de amamantar que nos permitió sobrevivir como especie, y las confunde con consejos innecesarios y en ocasiones contraproducentes.

La falta de actualización de salud que como resultado de las prácticas rutinarias y obsoletas, los orilla a introducir fórmulas u otros líquidos, antes de tiempo, en cuanto se les presentan dificultades o situaciones especiales y nadie las sabe apoyar.

Los prejuicios sexuales que llevan a los profesionales de la salud y al publico en general a sentirse incómodos y perturbados ante una madre que amamante a su bebé mayor de 8 meses y la presionan para que deje de hacerlo, insinuando además que la que está actuando mal es ella.

Las prácticas comerciales antiéticas de las compañías que fabrican y producen alimentos infantiles y biberones que engañan a las madres con regalitos y publicidad tendenciosa para que utilicen sus productos cuanto antes.

La falta de apoyo laboral, en los centros donde trabajan o en los que atienden a sus bebés mientras ellas desempeñan sus labores, que les coartan las posibilidades de proveer con su leche a sus bebés mientras se encuentran separada de ellos.

La irresponsabilidad de los medios de comunicación que carentes de información actualizada, presentan modelos de alimentación infantil inadecuados, introducen cambios en las prácticas tradicionales que hasta ahora habían favorecido la lactancia natural.
En cada momento y en cada lugar en el que alguien vaya a aconsejar a una madre que le de a su bebé cualquier líquido o alimento diferente de la leche materna antes de los 6 meses, o que destete a su bebé en el momento que sea, tendrá que asumir la responsabilidad de los daños que puede ocasionar su recomendación en la salud del bebé y de la madre.